*Español abajo*

 

Minimalist vs Maximalist

Not all my life I was a minimalist. In fact, pretty much the opposite. I was a real maximalist back in the day. I loved having stuff, especially clothes. I had – and still have- wardrobes full of clothes at my grandma’s and my parent’s. I liked to think the more the better.

But not anymore.

When I opened my eyes to the ugly reality of the fast fashion industry, I decided to be conscious about my purchases. No more bad quality cheap clothes from a fast fashion shop. No more “buy now, think later”.

I became more sustainable and more conscious. And, honestly, happier. Suddenly, I didn’t get anxious about not having the trendiest items. I just didn’t care anymore. I felt connected with myself, not thinking of what other people were thinking of me.

Martina Lubian at Columbia Road Market, London (2021)

The truth is, no one cares about what you wear for more than a few seconds.

In fact, I have repeated outfits many times in these last 2 years and nobody seemed to realise I was always wearing the same clothes.

However, after over a year not buying anything, I now start to feel I want new clothes – obviously second hand or vintage-. Not for anybody, but for myself.

As I mentioned earlier, I am a maximalist living the life of a minimalist, and that is what I want to keep doing. But I need to understand that, sometimes, I could allow myself to not being perfect.

And that is also okay, as long as everything I do, I do according to my values.

Having said this, I’m off to some charity shop, see if I find something that brings me joy!

*Español *

Una maximalista viviendo como una minimalista

No siempre he sido minimalista. De hecho, todo lo contrario. Toda mi vida he sido una persona maximalista. Me encantaba tener cosas, especialmente ropa. Tenía, y todavía tengo, armarios llenos de ropa en casa de mi abuela y mis padres. Me gustaba pensar que cuanto más mejor.

Pero ya no.

Cuando abrí los ojos a la horrible realidad de la industria de la moda rápida, decidí ser consciente con lo que  compraba. No más ropa barata de mala calidad en una tienda de moda rápida. No más “compra ahora, piensa después”.

Me volví más sostenible y más consciente. Y, sinceramente, más feliz. De repente, no me agobiaba por no tener las últimas tendencias. Simplemente ya no me importaba. Me sentía más conectada conmigo misma, sin pensar en lo que los demás pensarían de mí.

Martina Lubian at Columbia Road Market, London (2021)

La verdad es que a nadie le importa lo que llevas puesto durante más de unos segundos.

De hecho, he repetido conjuntos muchas veces durante estos últimos 2 años y nadie parece haberse dado cuenta de que siempre usaba la misma ropa.

Sin embargo, después de más de un año sin comprar nada, ahora empiezo a sentir que quiero ropa nueva – obviamente de segunda mano o vintage. No para gustar a nadie, sino para mí.

Como mencioné anteriormente, soy una maximalista viviendo la vida de una minimalista, y eso es lo que quiero seguir haciendo. Pero necesito entender que, a veces, puedo permitirme no ser perfecta. Y eso también está bien, siempre que todo lo que haga, lo haga de acuerdo con mis valores.

Habiendo dicho esto, me voy a alguna tienda de segunda mano, ¡a ver si encuentro algo que me enamore!